Sergio Ramos mancha un partido impoluto

A escasos nueve minutos se quedó la España de Lopetegui de conseguir una victoria clave en el Juventus Stadium. Un maldito penalti, uno más, de Sergio Ramos rompió todos los planes después de que se diese un paso más y se consolidara la mejoría de la Selección con la llegada de Julen Lopetegui. El camero demostró, un partido más, lo mal que está en este inicio de temporada. El central está en un nivel de forma en el que resta más que suma, ya sea en el Real Madrid (donde todavía no se han olvidado las manos de Cornellá y contra el Villarreal) o en la Selección. El último cuarto de hora de Italia empañó los otros 75 minutos de la Selección, con un Vitolo estelar, un Piqué en su línea y un Silva chisposo. Cabe destacar el gran partido de Nacho que, saliendo de suplente, cumplió con creces. A falta de un buen resultado, nos podemos quedar con que La Roja vuelve a jugar que, viendo lo que se ha visto en los últimos meses, no es poco. Y con jugadores nuevos que no desentonan. Hay razones para ser optimistas pese al resultado. 

Julen Lopetegui encontraba en su tercer partido como seleccionador nacional su primera final. No por la trascendencia en sí del partido, porque al fin y al cabo era el segundo partido de clasificación para el Mundial de Rusia, sino por el rival que tenía delante. Las bolas quisieron juntar en el mismo grupo a italianos y españoles. En el once inicial repitieron siete de los once jugadores que el pasado 27 de junio cayeron por 2-0 ante la Italia de, por aquel entonces, Antonio Conte. Carvajal, Koke, Vitolo y Diego Costa fueron las novedades ante una selección azzurra que notó en exceso el cambio de entrenador. Poco, por no decir nada, se pareció la presión de los chicos con Gianpiero Ventura a la de Conte. 

Hacía tiempo, mucho tiempo, que no se veía semejante superioridad de La Roja ante una selección grande. Se intercambiaron por completo los papeles de aquel último enfrentamiento en la Eurocopa y fueron los españoles quienes presionaron mejor y estuvieron mejor colocados. Sólo en los últimos cinco minutos, los locales hicieron un amago de acercarse al área de De Gea. El primer tiempo de los nuestros fue prácticamente perfecto. El dominio de España comenzó por la recuperación del balón. Los propios jugadores se encargaron de avalar las palabras de Piqué del día anterior, donde había recalcado que con Lopetegui trabajaban más la táctica. Se notó. Y mucho. 


Sergio Ramos disputa un balón con Éder / Imagen: @SEFUTBOL

Esa recuperación de balón comenzó con un Sergio Busquets y Koke estelares. Ellos se encargaron de nutrir a Iniesta y Silva de balones para que volvieran loca a la defensa italiana. La velocidad en la circulación de balón, ayudada de la pobre presión local, hizo que España llegara al área con frecuencia. Además, ese peligro se concretó en ocasiones. En la cabeza de Piqué, principalmente, que en dos ocasiones pudo poner por delante a los nuestros. No obstante, el (único) aspecto negativo fueron las dos lesiones y la defensa. Fue una primera parte accidentada, en la que Jordi Alba y Montolivo tuvieron que retirarse del terreno de juego por lesión, dejando su sitio a Nacho y Bonaventura respectivamente. En el aspecto defensivo dos errores de Sergio Ramos fueron el origen de las puntuales llegadas peligrosas de los italianos. 

En la segunda parte, España siguió con la misma idea con la única diferencia que Italia había subido un marcha más su presión. Durante los primeros minutos, los locales hicieron un amago de dominar el encuentro, pero se quedó en amago. A los diez minutos, Sergio Busquets metió un excepcional pase entre líneas Vitolo que dejó atrás a cuatro italianos y un inesperado e improvisado error de Buffon lo aprovechó el delantero del Sevilla para abrir la lata. A raíz del gol, España consiguió controlar todo el encuentro sabiendo parar a las mil maravillas todos los contragolpes locales, que fueron la principal y única vía de peligro. Tras el gol, Ventura quiso buscar soluciones y metió a Ciro Immobile al terreno de juego por Pellè. La entrada del ex sevillista se notó. Reactivó por completo el ataque italiano. Buscó constantemente la espalda a los centrales, o , al menos, la espalda de Carvajal. El partido se le volvió en contra a los españoles con la entrada del delantero. 

Pero a diez minutos del final del encuentro, Sergio Ramos culminó su nefasto encuentro y comienzo de temporada cometiendo penalti. En un principio Félix Brych no lo señaló, pero el juez de línea sí lo señaló. Daniele De Rossi se encargó de engañar a De Gea y poner el empate. Sin embargo, lo que nadie se esperaba son los diez minutos que se avecinaban. Como diría Fermín Trujillo en La que se avecina, un giro dramático de los acontecimientos. En estos últimos instantes España se perdió dentro de su propio desorden. Esto Italia lo supo aprovechar para disputar sus mejores minutos del encuentro. Unos minutos en los que hasta el propio Immobile pudo marcar el gol de la victoria. 

Que sepa mal un empate contra Italia, la selección más competitiva del mundo, y que ese empate haya llegado a diez minutos del final (y más por error propio que por mérito del rival) habla muy bien de la selección. Se ha dominado, tuteado y, por momentos, humillado a esa selección que tiene cuatro mundiales. Y en su campo. Al igual que Zidane le dio descanso este pasado domingo frente al Éibar, el seleccionador nacional debería de reflexionar sobre el nivel del camero y darle descanso frente a Albania. No es lo mismo fallar un pase a que el quinto error grave te cueste la victoria. 

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