Sin Modric y sin chispa

El Real Madrid sigue sin perder en Liga, pero también sin ganar. Cuarto empate consecutivo del Real Madrid que le puede costar el liderato. Los blancos notaron en exceso la baja de Luka Modric desplegando un juego demasiado previsible y carente de control ante un Éibar muy ordenado y coherente en su planteamiento. Empate histórico para los vascos, que consiguen su primer punto en el Santiago Bernabéu. Seguramente la mejor noticia fue el partidazo de Mateo Kovacic, que ejerció de Casemiro a la Europea. En Europa no hay un perfil de jugador como el del brasileño, pero el croata abarcó muy bien el centro del campo. Pese a que soy de los que piensa que las Ligas se ganan contra los rivales directos, en este caso ante FC Barcelona y Atlético de Madrid, estos dos puntos perdidos pueden pesar en abril. El empate deja un mal sabor de boca en el conjunto blanco, que puede irse al parón liguero destronado de la primera plaza. 

Para recuperar la senda de la victoria, Zidane tenía en mente un once muy ofensivo en el que no había ningún centrocampista defensivo puro. El técnico de Marsella iba a apostar por James e Isco para acompañar a la BBC y a Toni Kroos en el medio. La misión era tan clara como difícil: hacer olvidar al recién operado Modric. Pero algo se torció en el calentamiento y Kovacic tuvo que sustituir al colombiano, que se quedó en el banquillo. 

Las dos galopadas de Gareth Bale en los primeros cinco minutos quedaron olvidadas con el gol del Éibar. Un partido más al Madrid le costó entrar enchufado al partido. Los de José Luis Mendilibar se adelantaron a los seis minutos gracias a un cabezazo de Fran Rico, que aprovechó el agujero que dejaron Pepe y Carvajal atrás para batir a Keylor Navas. Contra todo pronóstico, y sin vestir de amarillo, el Éibar se ponía por delante y a los locales les tocaba volver a recurrir a su arma preferida, la épica, para sumar tres puntos clave esta jornada. Y la épica comenzó a exhibirse a los diecisiete minutos, cuando Cristiano Ronaldo centró un balón desde la banda izquierda para que Bale engañara con un buen remate de cabeza y batiese a Asier Riesgo. Los blancos conseguían neutralizar el partido encontrando el gol antes que el juego y convirtiendo la primera ocasión clara de gol. 

El conjunto armero estuvo muy bien plantado sobre el terreno de juego. Atrás tanto Lejeune como Mauro Dos Santos tenían controlado en todo momento el ataque local y obligaron a los blancos a tener que explotar las bandas para crear peligro. Y en ataque cada vez que los blancos les dieron facilidades no desperdiciaron la ocasión para llegar con peligro al área. El principal peligro fueron los centros de Pedro León, pero también la velocidad de Rubén Peña, la astucia del menorquín Sergi Enrich y la circulación de Fran Rico y Gonzalo Escalante. Los madridistas no habían conseguido entrar bien en el partido en ataque ni en defensa. De ahí el gol encajado. Pero tampoco supieron controlar el encuentro de forma absoluta, jugando con la segunda marcha. Los blancos necesitaban una marcha más para superar a los armeros y eso el público lo notaba. Por eso se oyeron tímidos pitos al llegar al descanso. 

Zidane, observa el partido desde el banquillo / Imagen: La Liga

La segunda parte comenzó con un doble cambio en el Real Madrid. Ante la falta de presión y de contundencia defensiva, Zidane optó por dar entrada a Álvaro Morata y Nacho en lugar de Benzema, desaparecido hoy, y Varane, blando como un flan. Los vascos salieron más decididos que los blancos y se vio en la presión. No obstante, Cristiano pudo poner por delante a los madridistas tras una combinación que nació de las botas de Toni Kroos. A partir de ahí comenzaría la cascada de ocasiones para los blancos, que decidieron pisar el acelerador en ataque. Al minuto siguiente, Martínez Munuera, que esta tarde se consagró como el mejor árbitro de Primera División, anuló un gol a Morata. El canterano estuvo más preocupado de hacer caer en la trampa al colegiado que de acertar en sus decisiones. Prueba de ello, al minuto siguiente vio la tarjeta amarilla por tirarse en el área. 

Pese al acoso, los armeros no renunciaron al ataque y a los diez minutos Sergi Enrich estuvo cerca de marcar el segundo tanto con un buen cabezazo que se fue alto. A ese cabezazo le cotestó Bale del mismo modo. Desde fuera del área mandó el balón con la cabeza al palo. Una ocasión que ni el galés se esperaba. También Cristiano remató un centro forzado de Isco alto. A Zizou le quedaba un cambio y esa carta se la jugó con Marco Asensio. Al mallorquín le fiaba los últimos 18 minutos del partido con la esperanza de que con él llegara la chispa que los blancos todavía no habían encontrado. Pero en los últimos diez minutos los jugadores no siguieron el guion que la afición esperaba. Se esperaba que se subieran dos marchas más y el partido se convirtiese en una verdadera emboscada a los visitantes. Tan flojo (y desordenado) fue el final que los de Mendilibar llegaron a los últimos minutos incluso con opciones de llevarse el encuentro. 

Mis notas

Keylor Navas: 6. Apenas tuvo trabajo y cuando lo tuvo cumplió. 
Carvajal: 5. Llegó tarde en el gol y apenas aportó en ataque. Lejos del nivel del curso pasado.
Varane: 4. Nervioso e impreciso. Los errores le costaron la sustitución al descanso.
Pepe: 4. Lento. Llegó tarde a la mayoría de las jugadas. 
Danilo: 6. De los mejores en la primera parte y desaparecido en la segunda. 
Toni Kroos: 6. En su función de recuperador, cumplió con creces. Pero sus recuperaciones apenas dieron su fruto por la lentitud del equipo. 
Isco: 6. El Éibar no le dejó jugar por dentro. Cuando apareció el equipo lo notó.
Kovacic: 8. Espectacular. De forma improvisada hizo de Casemiro a su manera. 
Cristiano Ronaldo: 7. Poco a poco vuelve a coger el punto. Le faltó el gol. 
Bale: 7. Fue de más a menos. En los últimos minutos apenas se le vio. Lo notó el equipo. 
Benzema: 4. Desaparecido y sin participación. Partido muy discreto.
Nacho: 7. Devolvió la seguridad defensiva que el equipo había perdido. Siempre cumple. 
Morata: 5. Apenas creó peligro. Estuvo más pendiente de engañar al colegiado que de tomar la decisión adecuada. Partido gris. 
Marco Asensio: 5. No marcó las diferencias que se esperaban, aunque coincidió en los minutos más desordenados del Real Madrid. 

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