Dos goles y agua

Mucha agua. Hubiera estado mejor titular 'Dos goles y mucho juego' a una semana de El Clásico, pero los dos tantos de Cristiano son la única lectura positiva. Dos tantos que sirvieron para que el portugués afinase puntería y diera una insípida victoria en cuanto a juego pero que muy importante en cuanto a valor. Al final las ligas las ganan quienes suman más puntos y en la peor de las lecturas nos tenemos que quedar con eso. Sorprendió ver en el equipo de Zidane una versión totalmente contraria a la del Vicente Calderón. Lejos de querer ser el protagonista del encuentro, se fue encerrando atrás con el paso de los minutos y se sometió al chaparrón, primero de agua y luego del Sporting. El croata Duje Cop falló el penalti que habría supuesto el empate y se erigió junto con Cristiano como el hombre más determinante del partido.

El partido se enmarcaba en una jornada fundamental, aunque pasada por lluvia. Esa importancia no llegaba por el rival (con todos los respetos para el Sporting), sino por los partidos de los rivales directos. El Barça tenía que visitar el siempre incómodo estadio de Anoeta y el Atlético pondría a prueba el efecto Caparrós en El Sadar. Para el choque Zidane puso en liza un once repleto de novedades, mayoritariamente atrás. Pepe regresó para formar pareja en el centro de la zaga con Sergio Ramos. En los laterales les escoltaron Danilo en el derecho y Nacho en el izquierdo. Arriba el nombre propio era el de James Rodríguez. Ocho partidos de Liga después, el colombiano tenía ante sí la oportunidad desde la titularidad para convencer al técnico madridista para repetir más a menudo. Había quienes interpretaban que era Zidane quien no ponía lo suficiente. Otros, que era James quien tenía que dar un paso adelante.

El partido comenzó con dos errores defensivos. Uno en cada área. El primero fruto de una distracción de la defensa madridista que permitió al mallorquín Carmona plantarse sólo delante de Keylor Navas. El portero tico posicionó bien el cuerpo y el delantero disparó a la derecha del marco blanco. Dos minutos después, se intercambiarían los papeles y sería la zaga asturiana quien caería en la imprecisión,  y de gran calado, que acabó en un penalti de Sergio Álvarez a Lucas Vázquez. Cristiano Ronaldo desde los once metros batiria a un Diego Mariño que jugó en lugar del lesionado Cuéllar. Ese penalti había sido el primer síntoma de rigidez de la defensa sportinguista. El paso de los minutos confirmaría ese diagnóstico una y otra vez. 

Pepe pelea un balón durante el partido con la camiseta novedosa que lució el Real Madrid / Imagen: La Liga

Los guajes de Abelardo mostraban dos caras muy diferentes: la defensa de cinco estaba desetructurada y descoordinada. Era la demostración de que no por meter más defensas se defendía mejor. En ataque era otra historia. Una vez consiguieron sobrepasar la primera línea de presión madridista consiguieron llegar al área con suma facilidad. El desparpajo de Rachid, la veteranía de Carmona y los desmarques de Cop, que fijó muy bien a los centrales, fueron las principales bazas visitantes. Pero antes de los veinte minutos, Cristiano Ronaldo volvería a hacer acto de presencia. Aprovechó un centro magnífico de Nacho con su pierna izquierda, la menos buena, para rematar completamente solo y anotar el segundo gol del encuentro. Nacho se reivindicaba como algo más que un jugador que siempre cumple. Si bien el Sporting pagó caro sus errores en defensa, también encontró la recompensa a sus ataques. Un error de Modric, que entregó el balón a Moi Gómez, acabaría con un centro de Isma López que Carmona remataría con el exterior para reducir distancias. 

En la segunda parte el Real Madrid salió con el mismo rimo con el que se había marchado al descanso. Se percibía un equipo decadente en presión, intensidad y fluidez. Un equipo que echaba de menos a Benzema, que hasta el minuto 59 no tuvo una ocasión clara. Se echaba de menos una acción desequilibrante o decisiva de James que nos percatara de que jugaba. O una internada de Danilo que hiciera olvidar a Carvajal. Faltaba algo más de lo que se ofrecía. Los chicos de Abelardo aprovecharon esa neutralidad en el juego local para intentar crear peligro. Poco a poco se adueñaron del balón y del partido. Los blancos jugaban con fuego y se pedían cambios a gritos. Zidane esperó hasta el minuto 70 para mover el banquillo. Un sentenciado James por enésima vez dejó su puesto entre pitos a Marco Asensio. Lejos de atar el centro del campo metiendo a un jugador del perfil de Casemiro, Zidane metió a Marcelo para buscar más desborde y sentenciar. Decisión valiente

Los blancos habían retrocedido metros inconscientemente. Recordó al Real Madrid de Ancelotti. Quizás se notaba el desgaste del martes en Lisboa. Pero un encuentro más, los blancos carecían de irregularidad a la hora de jugar con intensidad. El último cuarto de hora fue un verdadero sometimiento de los niños de Abelardo. El Sporting supo utilizar mejor sus armas o, al menos, sacarles más rendimiento. Tiraron de personalidad y ante un Real Madrid transparente, que ni los cambios consiguieron mejorar, dominaron y acosaron durante el último cuarto de hora. Un error en el despeje de Nacho Fernández, que hasta el momento había firmado un partido excelente, acabó en un penalti del propio defensa que Cop mandó fuera. El croata sin quererlo se había convertido en el jugador más determinante del partido y en el mejor del Real Madrid. Sí, del Real Madrid. 

Los blancos acabaron pidiendo la hora al ver que los asturianos llegaban una y otra vez al marco de Keylor Navas. Pero sufriendo más de la cuenta se ganó. Estos partidos son los que determinan ligas. El Barça pinchó en casa contra el Alavés o el Málaga y el Real Madrid todavía no ha perdido. Ahora se viene un gran partido. Próxima parada, el Camp Nou. No se sabe a cuántos puntos estará el Barça cuando reciba al equipo de Zidane. Los blancos por su parte, tienen un espejo en el que mirarse para ganar allí. Ya lo hicieron un par de meses atrás. Esa victoria comenzará a labrarse subiendo varias marchas la intensidad. Pero antes, tocará irse de Copas entre semana


Anotando...

Keylor Navas: 5. Pese a estar inseguro no tuvo demasiado trabajo.
Danilo: 4. Sin aportaciones en ataque y con excesivo sufrimiento en defensa.
Pepe: 5. Carmona y Cop fueron un dolor de cabeza. Aguantó bien la envestida final.
Sergio Ramos: 5. Se contagió de la inseguridad y desorientación del equipo. Aun así, correcto.
Nacho: 8. Cop salvó su actuación fallando el penalti. Muy bien atrás. No sólo defendió. También centró y marcó gol (en fuera de juego). In crescendo.
Modric: 6. Se fue apagando con los minutos y con él el equipo. De sus botas nació el gol sportinguista.
Kovacic: 6. Trabajo silencioso pero de mucho valor. Conectando entre líneas.
Lucas Vázquez: 6. No es Bale, pero su desparpajo lo hace diferente. Paradójicamente, el agua le secó.
James Rodríguez: 4. Sin noticias de James. Jugó 70 minutos y apenas tuvo incidencia en ataque. Enésima sentencia con un cambio.
Cristiano Ronaldo: 6. Dos goles decisivos y alguna jugada aislada más.
Benzema: 4. Desaparecido. Un remate de cabeza a la hora de partido percató su presencia.
Marcelo: 5. Entró cuando el Real Madrid estaba más descompuesto y no aportó la electricidad que acostumbra.
Marco Asensio: 4. Apenas intervino en el juego. Se dejó llevar al son de sus compañeros.
Isco: 5. Poco más de diez minutos para reservarse algún gesto técnico.

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