Empate de arreglo

Los jugadores se quedaron a un gol de salvar el mensaje que Fernando Vázquez había lanzado 48 horas antes en rueda de prensa. Estaba seguro de que iban a ganar. Se enfrentaron dos equipos que se vinieron arriba cuando vieron al rival con problemas, pero también mostraron miedo a perder. Contra todo pronóstico Juan Muñoz adelantó al Zaragoza con un soberbio gol desde 50 metros. Los bermellones en la segunda parte adelantaron las líneas y consiguieron empatar un partido en el que se habían visto dos veces por detrás en el marcador. 

Para la cita, Fernando Vázquez salió con un 1-4-3-3 con el regreso de Raíllo, Culio y Moutinho como principales novedades. El objetivo era claro: conseguir la tercera victoria consecutiva en casa, algo que no sucedía desde el Mallorca de Valery Karpin de hace dos temporadas, y el sexto partido consecutivo en casa sin recibir gol. Números de equipo grande si no se manchan con los distintos tropiezos de los bermellones lejos de Son Moix. En el ambiente se respiraba una única conclusión que aunaba a la afición: no ganar a un Zaragoza que llegaba sin su estrella, Manu Lanzarote, y sin su entrenador en el banquillo, era un paso atrás. La confianza del técnico mallorquinista en la victoria se vio en rueda de prensa el viernes como instantes antes del partido, cuando alzó el dedo pulgar a la cámara de Gol.

El Mallorca salió algo más convencido que el Zaragoza a llevar la iniciativa. Pero ese dominio no se materializó en ocasiones claras de gol. Los locales pronto encontraron en la espalda de los centrales maños la principal vía para hacer daño a los de Raúl Agné. Tanto Culio como Brandon se empeñaron en buscar la espalda de Marcelo Silva, quien sufrió más de lo previsto ante los desmarques del delantero de Santanyí. Pero la pegada de la que lleva careciendo el Mallorca durante toda la temporada la tenía el Zaragoza. Una pegada que se llamaba Ángel Rodríguez y Juan Muñoz. El primero, con movimientos muy interesantes, abrió espacios entre los centrales mallorquinistas y eso ayudó a que los maños llegaran más veces al área. Eso sí, llevaban el mismo peligro que los locales: el mínimo

Pero a los 35 minutos de partido, la Pilarica se apareció a la defensa zaragocista. Un error de José Enrique lo aprovechó Juan Rodríguez para, a escasos centímetros de la portería, pasar el balón a Raíllo, quien desde un palmo de la propia línea de gol no consiguió batir a Ratón. Sin embargo, la Pilarica se volvería a aparecer dos minutos después para iluminar a Juan Muñoz. El sevillano desde su propio campo dispararía un magnífico disparo para batir a un despistado Santamaría y firmar el gol de la temporada. 

Lago Júnior pugna un balón con José Enrique / Imagen: La Liga

La segunda parte comenzó con un contratiempo más para el Mallorca. Poco le habían durado todos los efectivos a Fernando Vázquez. A los cinco minutos, Edu Campabadal se lesionó y entró en su lugar Biel Company. El contagiado ritmo de la primera parte fue interrumpido a los trece minutos, cuando un centro de Brandon lo aprovechó Lago Junior para, de espaldas a portería, ceder a Culio. El disparo del argentino se topó con un central visitante. Pero instantes después, un centro del recién entrado Company lo aprovecharía el propio Culio para anotar el tanto del empate. El balón se paseó por el balcón del área sin que ningún defensa despejara y el argentino cruzó su disparo al palo largo. No dudó en celebrar el tanto ante sus ex. Ese gol daría un giro inesperado al guion del partido. Fue para los bermellones como un RedBull: les dio alas. El técnico gallego dio un paso al frente y decidió meter a Dejan Lekic por Lago Júnior. 

Pese al descontento del público con el cambio quedó olvidado con el tanto del empate. Una falta lateral sacada por Moutinho desde la banda izquierda la cabeceó el serbio para poner la igualada en el marcador. Igualaba un tanto que instantes atrás había desequilibrado José Enrique, tras un centro. Con el paso de los minutos Brandon se echó el equipo a la espalda y sólo le frenó el físico. Respondió con creces a lo que le había pedido el míster en rueda de prensa: que destcaran más las individualidades. El equipo encontró el gol demasiado tarde y se quedó sin tiempo de reacción. Ahora el Mallorca permanecerá durante, al menos, una semana en la zona media de la tabla. A tres puntos del play-off y a tres del descenso. 

Anotando...

Santamaría: 5. Compensó el error posicional en el gol con buenas paradas.
Campabadal: 6. Bien posicionado y profundo en ataque. De los más constantes del equipo esta temporada.
Héctor Yuste: 6. Resolvió con solvencia el incordio al que le sometió Ángel. Siempre cumple.
Raíllo: 5. Irregular, pero contundente en los balones al espacio del rival.
Joan Oriol: 4. Se preocupó más de atacar que de defender. Demasiadas complicaciones atrás.
Juan Domínguez: 6. Su buen trabajo de recuperación se vio empañado por pérdidas peligrosas.
Juan Rodríguez: 5. Perdió balones fáciles a los que no nos tiene acostumbrados.
Culio: 6. Fue de más a menos.
Moutinho: 5. Asistió a Lekic en el segundo gol para salvar un partido muy discreto.
Brandon: 7. Sin jugar en su posición natural fue el mejor. Generó peligro mientras le duró la gasolina.
Lago Júnior: 6. Un partido más fue, junto con Brandon, la única opción en ataque. Difícil de entender su cambio.
Company: 6. Buenos minutos, que coincidieron con las mejores llegadas mallorquinistas.
Dejan Lekic: 6. Revolucionó al equipo y fijó muy bien a la pareja de centrales. Poco a poco gana protagonismo. Buen síntoma.
Óscar Díaz: 5. Estuvo participativo pero demasiado alejado del área.

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