Pinchazo en 'mute'

Se complicó la vida solito. Se dejó remontar cuando lo tenía todo a su favor. Con dos goles de ventaja y el partido mínimamente controlado, los blancos levantaron el pie del acelerador y se dejaron llevar hasta verse, incluso, por detrás en el marcador. Un Real Madrid que ya lleva 9 partidos consecutivos encajando gol entre Liga y Champions. Algo que hace denotar el evidente declive del equipo en defensa. Un declive que Zidane deberá de intentar de frenar lo antes posible si no quiere dejar escapar el liderato de la Liga demasiado pronto. 

El Real Madrid se presentó en el desocupado estadio del Ejército Polaco con una defensa en cuadro. Ni Sergio Ramos, ni Pepe (por lesión), ni Marcelo (por gripe) viajaron a Varsovia para el partido. El lugar del brasileño en la convocatoria lo ocupó el barbilampiño Antonio Tejero, que veía como en escasos doce meses pasaba de jugar con el Juvenil A a ir convocado en Champions. Varane y Nacho serían los guardianes del centro de la retaguardia, escoltados por Carvajal y Coentrao. La otra novedad en el once blanco llegaba en el ataque. Al dilema surgido en los días anteriores sobre si alinear a Benzema o a Morata, Zidane lo solventó alineando a los dos. ¡Qué caray! A los 4. La BBC más Morata. Poco centro del campo y mucha pólvora arriba. El partido se intuía con goles

Y el gol no tardó en llegar. No se había consumido el primer minuto cuando Bale se sacó un latigazo de su pierna izquierda para colar el balón por la escuadra local. El galés celebraba su renovación por todo lo alto. Con un gol de ventaja tan temprano, los blancos no podían afrontar el partido sino con la tranquilidad, que no relajación, que reporta el ir por delante. El Legia cedió la posesión a los madridistas y se limitaron a salir a la contra con el francés Moulin como principal arquitecto. Pero pasado el primer cuarto de hora, la zaga local sacaría bajo a línea de gol un cabezazo de Varane y posteriormente el guardameta un gran disparo de Benzema. Los blancos avisaban y penetraban con suma facilidad una defensa demasiado pasiva. Ese estatismo les pasaría factura. Sobretodo a los 35 minutos. Un magnífico pase entre líneas de Kovacic a Bale lo acabaría cediendo el galés a Benzema, quien, desde el punto de penalti, anotaría el segundo gol. 

Los jugadores del Legia de Varsovia, celebrando el tercer tanto del partido /Imagen: UEFA
  Sin embargo, el agradable sabor del gol pasaría rápido. En el minuto 40 Odjidja dribló a varios jugadores madridistas y con un zurdazo desde la frontal a la escuadra recortaba distancias. Un disparo prácticamente imposible de parar, ajustado al palo y a la escuadra, que obligaba a los de Zidane estar en alerta máxima en defensa. Culpar a Keylor del gol sería ruin, así como a la defensa. Un disparo imparable. El conjunto blanco acabaría la primera mitad perdiendo el control del partido. Control que podían recuperar tan pronto como cruzaran los tres cuartos de campo contrario. O lo que es lo mismo, a la mínima ocasión que pisaran el área contraria. 

En la segunda mitad los madridistas salieron con la portería contraria en mente. Claras fueron las ocasiones de Bale y Kovacic. Pero se quedaron en eso: meras ocasiones. Un partido más, los de Zidane mostraron un desbalance enorme entre el ataque y la defensa. El equipo en ataque tenía cierta fluidez, con Morata haciendo de improvisado enlace entre el centro del campo y la delantera. Pero atrás el equipo fue ganando vulnerabilidad y previsibilidad con el paso de los minutos. Hasta que a la hora de partido, Miroslav Radovic conseguiría con un disparo lejano el tanto de la igualada. A Zidane no le quedaba otra que mover el banquillo para buscar soluciones. Seguramente éste sea uno de los secretos del Real Madrid: tener una delantera como la BBC, pero también tener unos revulsivos como Morata, Lucas Vázquez, Asensio o Isco. El técnico de Marsella metió a Lucas Vázquez en detrimento de Benzema para intentar remover la defensa local. Era necesario.

El Madrid jugó el último cuarto de hora con tres defensas, puesto que Zidane optó por quitar a Coentrao del campo para que el mallorquín Marco Asensio tuviera su oportunidad. La oportunidad de sacar al Madrid del enésimo apuro. La oportunidad de convertirse en el héroe inesperado. Pero los planes de Zidane se irían al traste pasado el minuto 80, cuando Moulin batió a Keylor Navas con un disparo desde la frontal. Jarro de agua fría sobre los madridistas, que veían como pagaban demasiado caro la desconcentración que se había apoderado de los de Chamartín. Pero en la jugada siguiente, Kovacic conseguiría con un magnífico disparo desde la frontal establecer el empate final para salvar un punto, que veinte minutos atrás podrían haber sido tres. Los blancos, en medio del silencio de la grada, se van con un aspecto negativo muy marcado: la defensa. La defensa lleva siendo la lacra del equipo durante esta temporada y mucho deben de cambiar las cosas si los blancos no quieren malgastar la renta que han conseguido en Liga y , hasta hoy, en Champions. Todo esto sucedía en Varsovia, mientras que en Dortmund los de Thomas Tuchel arrebataban el liderato a los blancos. Se avecina finalísima en el Santiago Bernabéu por el primer puesto.

Anotando...

Keylor Navas: 5. Partido flojo. Falló en el empate local.
Dani Carvajal: 4. Se contagió de los errores del resto de la defensa, además de dejar los espacios habituales.
Nacho Fernández: 6. El único que se salva de la retaguardia. Casualmente, el que jugaba como parche.
Varane: 4. Demasiadas facilidades. Erró en dos goles.
Fabio Coentrao: 5. Todavía se le nota la falta de ritmo. Sacrificado en defensa y ausente en ataque.
Toni Kroos: 6. Desapareció en la segunda parte y , con él, todo el equipo.
Kovacic: 7. Amortiguó al equipo durante todo el partido y, además, lo salvó. Jugador al alza.
Cristiano Ronaldo: 4. Su partido más discreto de la temporada. Obcecado con el gol.
Gareth Bale: 6. Muy buena primera mitad, que se fue desinflando con el paso de los minutos.
Álvaro Morata: 5. Segundo delantero que ejerció de improvisada media punta. Le faltó gol.
Karim Benzema: 5. Intermitente. Cuando jugó el equipo lo notó y cuando el equipo estuvo bien él lo notó. 
Lucas Vázquez: 5. Coincidió con los minutos más removidos del equipo. Intentó driblar dentro del desorden.  
Marco Asensio: 4. Plano, transparente y errático. Difícil papeleta cuando el equipo peor estaba. 
Mariano Díaz: 5. Apenas tuvo minutos para exhibirse. Movimientos interesantes pero sin entrar en contacto con el balón. 

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