Seguros de vida Sergio Ramos

Sergio Ramos le ha cogido el gustillo a eso de dejar el trabajo para última hora. Normal, como a todos los españoles. Pero ya comienza a ser digno de estudio su incidencia en el equipo. Llegando de atrás, en el minuto 92, sesenta segundos más pronto de lo previsto, dio la victoria a un Real Madrid que se marchará al Mundial de Clubes como líder. Y a seis puntazos del Barça. El Santiago Bernabéu ha presenciado el último partido de Zidane en el 2016 contra el mismo rival que estrenó año. Un Deportivo que mereció mucho más de lo que se llevó. Además de intensidad y presión, tiró de actitud y personalidad. Personalidad para aguantar pacientemente las emboscadas blancas con empate a cero. Y personalidad para saber hacer sufrir al Madrid por delante del marcador. Una noche especial en la que regresaban canteranos como Juanfran, que fue titular, Joselu, que regresó por todo lo grande y por poco como aguafiestas, y Mosquera. Pero todos estos nombres quedaron ensombrecidos por el salvavidas de este equipo, que es de Camas y se llama Sergio Ramos. 

Con la mente puesta en el Mundial de Clubes, el Real Madrid salió con hasta siete jugadores suplentes (o menos habituales). Casualmente Zidane alineó a los jugadores con mayor capacidad combinativa de la plantilla. Juntar en el once a Toni Kroos, a James, a Isco y a Asensio sólo podía significar una cosa: tener el balón y dominar. Así salieron los blancos. Con las líneas adelantadas, los locales fueron dueños del balón. No obstante, en el primer cuarto de hora ese dominio no se tradujo en ocasiones de gol. Solo un centro de Marco Asensio que se fue envenenando y que Tyton desvió para que ni Morata ni James acertaran en el remate. El Deportivo, por su parte, intentó mantener la presión alta pero le condenaron demasiado sus errores en campo propio. Fruto de esas imprecisiones nacieron varias ocasiones locales. El ataque se forjaba por la banda izquierda, con Florin Andone y Ryan Babel como principales peligros. 

La peligrosidad en las áreas acordó su llegada a partir del minuto treinta. En apenas dos minutos ambos equipos tuvieron una ocasión. Los gallegos rompieron el hielo. Un  saque de esquina deportivista acabó con un disparo de Celso Borges que su compatriota Keylor Navas mandó a córner (pese a que el árbitro no lo señaló). La respuesta blanca llegaría al minuto con un mano a mano que James mandaría al torso de un fenomenal Tyton. No obstante, la ocasión más clara del encuentro llevaría acento coruñés. Çolak sacó una falta lateral desde la derecha y Celso Borges, imperial por arriba, mandaría el balón al palo derecho del marco  madridista, dejando un rechace libre al que ningún deportivista llegaría. Los pupilos de Gaizka Garitano habían conseguido arrebatar el balón a los blancos e igualar el choque. Pero se fueron al descanso incapaces de consumar esa meritoria igualdad conseguida en el área contraria. 

Sergio Ramos, celebrando el gol de la victoria en el minuto 92 / Imagen: La Liga

El inicio de la segunda mitad fue muy parecido al de la primera. El Real Madrid optó por tener el balón, pero el Deportivo no le hizo ascos a las pérdidas blancas para intentar crear peligro. Pero a los cinco minutos, Morata recibió en el balcón del área y, tras un medio giro, batió a Tyton por el palo largo. Tanto Celso Borges como Sidnei no presionaron al madrileño que adelantaba al líder. Pero llegados a la hora de encuentro el Madrid perdería fuelle. Y una de las causas sería la entrada de Joselu al terreno. Era el regreso del canterano tres años después. Y lo hizo por todo lo grande. Al gallego le bastaron cinco minutos para anotar un doblete y desatar la cólera en Zidane. Dos pérdidas absurdas de Casemiro, primero, y Sergio Ramos después fueron el origen del volteo de marcador deportivista. Una pérdida del brasileño en campo propio lo aprovechó Joselu para clavar un disparo a la escuadra y empatar el partido. En un segundo minuto de pájara blanca, Sergio Ramos aperdería el balón en el medio y Joselu batiría por segundo vez a Keylor. Los blancos se encontraban desnortados y con un rival que esperaba la más mínima oportunidad para salir a la contra y sentenciar

Zidane dio entrada a Marcelo para que agitara el partido en los últimos diez minutos. Pero casualmente el gol del empate llegaria por la banda derecha. Un cento de Lucas Vázquez acabaría en la cabeza de Mariano para poner las tablas y desatar la locura en el Bernabéu. Una locura que acabaría de estallar en el minuto 91 (no pudo ser el 93), con un saque de esquina de Toni Kroos que remató Sergio Ramos para confirmar una remontada tan épica como necesaria. 


Anotando...

Keylor Navas: 6. Metió dos manos imperiales que evitaron que los gallegos se pusieran por delante.
Danilo: 6. Va cogiendo tono. Necesita ganar confianza y ser convincente en las subidas.
Sergio Ramos: 7. Actuación discreta que quedó maquillada por otro gol salvador.
Pepe: 6. Dubitativo en los balones a la espalda. Intuitivo en la anticipación.
Nacho: 6. El buen lateral no es el que sube siempre, sino el que sabe elegir cuando subir. Y él lo sabe.
Toni Kroos: 6. Fue de más a menos. No tuvo la claridad que se le acostumbra.
James Rodríguez: 6.  Intermitente. Alejado del área apenas creó peligro.
Isco: 5. Demasiada lentitud e imprecisión en la toma de decisiones.
Casemiro: 5. Erró en el primer gol del Deportivo. Fallos de concentración clave en esa posición.
Marco Asensio: 6. Fue el pegamento del equipo mientras quiso tener el balón. Le faltó más atrevimiento de cara a puerta.
Morata: 5. Un golazo y poco más. La propia situación del equipo le descentró.
Lucas Vázquez: 7. Revulsivo necesario y cumplidor. Aprovechó el cansancio deportivista para hacer daño.
Mariano: 7. Ganas, ganas y más ganas. No desaprovecha sus oportunidades. Su gol indicó el camino. 
Marcelo: 5. Salió para desequilibrar en la banda y cayó en el error de meterse por dentro.

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