Cabalgata de James y diez más

En la víspera de la noche de Reyes, el Real Madrid se encontró con un regalo totalmente inesperado. Inesperado por el rival que tenía enfrente, el Sevilla. Un equipo muy difícil de ganar. Un equipo que corre y que es tan intenso como su entrenador. Inesperado porque los partidos tras un parón siempre son peligrosos por la falta de ritmo. Pero en este caso, los blancos estrenaron la escarapela de campeones del mundo con un juego propio de un equipo con tal distinción. Resultado totalmente inesperado porque no estaban, ni siquiera convocados, Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos, Pepe, Bale y Lucas Vázquez. Pero, precisamente, esa es la gran virtud de Zidane: contentar a prácticamente toda la plantilla. A los que juegan y a los que no. Contentar a una plantilla tan orgullosa no es fácil. Y Zidane, con personalidad, mano derecha y, sobretodo, mucha inteligencia lo ha hecho. El Real Madrid de Zidane cumplió 38 partidos oficiales seguidos sin perder (sí, una Liga entera) el día en el que el francés cumplía un año en el banquillo blanco.

La primera alineación de 2017 estaba plagada de menos habituales. Debemos llamarlos así y no suplentes porque, realmente, suplentes en el Real Madrid hay pocos. Ya fuese por lesión, por descanso o por decisión técnica, no jugó ningún miembro de la BBC. El francés quiso optar por una Jam Session (James, Asensio y Morata) en ataque para celebrar su primer aniversario en el banquillo blanco. Con la misma personalidad con la que ha sentado a Cristiano Ronaldo en siete ocasiones, Zidane dejaba a piezas como Isco o Benzema en el banquillo. Puede que en esta ocasión jugara un ataque suplente. ¡Pero vaya ataque! . Se podían sacar dos conclusiones de ese once entre líneas: la primera, que en el Real Madrid hay 15 jugadores igual de titulares que de suplentes. La segunda, que Zidane quiere ir a por la Liga. 

Al Bernabéu llegaba el equipo que mejor compite de la Liga. El Sevilla llevaba todo el curso demostrando que era un reflejo de su entrenador. Ya lo había advertido Jorge Sampaoli en Marca días atrás: "Queremos meter al Real Madrid en su campo. El objetivo es tener una presión alta y ahogarles en la salida de balón". La verdad es que los locales se anticiparon a las intenciones del argentino y aprovecharon los primeros minutos de desorientación nervionense para atrapar el balón y no soltarlo. Con un magnífico Modric, un destructor Casemiro y un superlativo James, que, esta vez sí, pidió más minutos con juego.

La primera parte se caracterizó por un doblete de James y un error mayúsculo de Mateu Lahoz. El colombiano se daría una alegría en la víspera de Reyes. Esperó al minuto diez. Ni un segundo más ni un segundo menos. Aprovechó una pérdida del Sevilla en su campo y una magnífica recuperación de Casemiro para driblar a Mariano y pegar el balón con una rosca sensacional al palo derecho de Sergio Rico. Una parábola made in Kroos que sirvió para que el Bernabéu se rindiera a los pies del de Cúcuta (y nunca mejor dicho). Roscón de James en la víspera de Reyes. Este tanto sirvió para acabar de enchufar a los blancos, si no lo estaban ya, en el partido. A partir de ahí, los de Zidane crecieron en confianza y con el talento de sus jugadores se vio un dominio de cada vez mayor. A la media hora, la precisión que había caracterizado a los de Zidane se vería reflejada en una jugada. Un simple saque de esquina que supondría el segundo tanto de los blancos. El autor sería Raphaël Varane, que emularía a Sergio Ramos con un salto en suspensión y un magnífico cabezazo para batir a un insuficiente Sergio Rico. Los blancos daban un importante paso adelante para encarrilar la eliminatoria.

James Rodríguez, celebrando el primer gol del partido, con Varane detrás / Imagen: @LaLiga

Pero un despiste defensivo estuvo a punto de empañar el gran hacer local. Correa primero e Iborra después fallarían delante del marco de Kiko Casilla. El guardameta catalán cuajó un partido soberbio con varias paradas clave. Una de ellas, al minuto siguiente de la doble ocasión sevillista para evitar que Vitolo recortara distancias. El Sevilla se había visto superado en todo momento por el ritmo y la intensidad que había impuesto los blancos desde el comienzo. Estaban lejos de aquel sevilla que había triturado equipos en 2016. Pero los mecanismos los tenían y por ello tendrían dos ocasiones claras. Por desgracia, toda la sobresaliente primera parte del Real Madrid quedaría empañada por un error de bulto de Mateu Lahoz. Un minuto antes del descanso, una jugada encadenada en el área acabaría con el valenciano señalando la pena máxima. James empujó a Mariano Ferreira y el cuerpo de éste impacto con Modric, que cayó al suelo. Lo que se ha llamado un efecto dominó de toda la vida. El colegiado tendría que haber pitado la falta de James por empujar a Mariano y olvidarse de todo lo demás, pero únicamente se quedó con la caída del croata. Desde los once metros, James engañó al portero sevillista lanzando el balón suavemente al lado derecho del portero. 

El Real Madrid siguió con su guion en la segunda parte, pero con un ritmo algo más bajo. Con el Granada en el horizonte y sin la imperiosa prisa por marcar, los de Zidane decidieron elaborar más y reservar algo de verticalidad para dosificar esfuerzos. Los blancos fueron sustituyendo el peligro por el control. No obstante, no perdieron ni frescura ni actitud. Lejos de exhibir atributos ofensivos, los pupilos de Zidane optaron por mantener la seriedad y la intensidad en la medida de lo posible. Pasaron los minutos y el Sevilla se encontraba atrapado entre la duda y la incertidumbre. ¿Qué convenía más: ir a por un gol y encajar más o guardar el orden? Los de Sampaoli optaron por lo segundo e intentar aprovechar las ocasiones que se encontraran en el transcurso del partido. Con la eliminatoria muy encarrilada, queda el desenlace pendiente del Sánchez Pizjuán. 

Anotando... 

Kiko Casilla: 8. Demuestra con hechos que debe de ser el portero titular del Real Madrid. Está en el mejor momento de su carrera. 
Carvajal: 6. Apenas estuvo exigido en defensa y en ataque el equipo no le solicitó. 
Nacho: 8. Soberbio. Ganó todos los balones a la espalda. Seguro por arriba y contundente por abajo. 
Varane: 8. Con confianza es un central top. Allanó el camino de la victoria con un golazo.
Marcelo: 7. Comienza el año en un gran estado de forma y sus compañeros lo agradecen. En la segunda parte dribló y agitó el ataque. 
Casemiro: 7. De los mejores partidos del brasileño esta temporada. Hizo de coche escoba. Recuperó balones, abarcó espacio y presionó.
Modric: 8. Presionó, recuperó, pasó, repartió, dirigió...Y todo bien. Pieza fundamental. 
Toni Kroos: 7. Incansable. Se hartó de correr y de repartir. Ordenó al equipo a su alrededor.
James Rodríguez: 7. Seguramente su mejor partido esta temporada. Trabajó, se ofreció, reforzó el centro del campo y marcó por partida doble.
Marco Asensio: 6. Se marchó ovacionado. No por haber sido decisivo en ataque, sino por vaciarse en defensa. Trabajador y solidario.
Álvaro Morata: 6. Buen juego posicional. Solo le faltó el gol. 
Isco: 5. Le sobró dribbling y le faltó claridad de ideas. 
Danilo: 5. Entró en los minutos más destensados. Una carrera en ataque y poco más. Bien atrás. 
Mariano Díaz: 6. Delantero de raza. Buscó el área en todo momento, pero apenas le llegaron balones. 

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