Dos goles entre la discreción

El Real Madrid termina la primera vuelta del campeonato de Liga como líder. O, lo que es lo mismo, como campeón de invierno. Un título tan honorífico como ineficaz. Una calificación que te recuerda que solamente puedes perder una Liga que encabezas. Y que tienes cuatro meses para resistir. Con el mérito propio que merece, el Real Madrid venció al Málaga. ¿Es el inicio de otra larga racha? No se sabe. Los blancos mejoraron los últimos resultados, pero no su juego. Tras una buena primera parte se dejaron llevar  tras el descanso y ello estuvo cerca de costarles el partido. El partido lo salvaron dos goles de Sergio Ramos (el segundo en fuera de juego) y la actuación de Lucas Vázquez, todoterreno hecho futbolista. Volvió a estar desaparecido Cristiano Ronaldo, que afirmar que no está en forma o en su mejor nivel no significa que lo enterremos, entusiastas. También no se tuvieron apenas noticias de Benzema. Noticias positivas, porque fallar, falló cuatro ocasiones claras de gol y se marchó pitado. Seguramente la peor noticia sea la lesión de Marcelo, el único jugador que pueda darle al Real Madrid el plus que necesita para remontar en Balaídos la eliminatoria de Copa del Rey. 

Los últimos resultados habían anunciado alerta naranja en el Real Madrid. En el camino se había colado dos derrotas imprevistas en dos partidos complicados que habían terminado con la racha de 40 partidos sin perder y habían dejado una atmósfera algo enrarecida. Esa escasez de derrotas que Zidane había traído como costumbre había provocado cierto sentimiento de desorientación y de atribución de culpa por defecto a los juagdores mayor de la que en realidad, quizás, merecían. No obstante, habían quedado señalados algunos jugadores por sus últimas actuaciones, que, junto con el resultado adverso, habían enervado todavía más al aficionado. Uno de ellos, Danilo. En un acto de coherencia, Zidane optó por salir con todos los titulares. Benzema regresaba al once en detrimento de Morata y Nacho ocuparía el lateral derecho de Danilo. Con la alineación del canterano, Zidane quería ahorrarse un plebiscito innecesario sobre el brasileño.

El Real Madrid salió más enchufado. Desde el comienzo del partido, los locales quisieron empinar el campo a su favor y exigieron a un Málaga que solo un determinante Carlos Kameni evitó encajar pronto. Los pases largos de Toni Kroos los aprovechó a las mil maravillas Lucas Vázquez para encarar a la retaguardia malacitana y poner en serios apuros a una más que mermada defensa. Esa fluidez se vería en el minuto diez, cuando un centro del gallego lo remató Benzema picado y el balón se fue levemente por arriba de la portería. A los ataques iniciales blancos respondería Chory Castro con dos disparos muy peligrosos. El primero de ellos, desde la frontal, que golpeó al palo largo de Keylor Navas y el segundo que paró el propio portero tico. Con muy poco, el Málaga había creado peligro y ello generaría algo de dudas y vulnerabilidad en la zaga blanca.


Sergio Ramos, celebrando su primer gol, dirigiéndose al banquillo / Imagen: La Liga

Pasados los veinte minutos, Marcelo tuvo que pedir el cambio tras un mal movimiento en un lance del juego. A Zidane se le lesionaba el jugador más desequilibrante que tenía sobre el campo. Aprovechó la lesión para cambiar de sistema y volver al esquema de los carrileros con el que había jugado en el Sánchez Pizjuán. Un cambio consensuado que dejaba en evidencia la sobreprotección del francés sobre Danilo. Prefirió sacar a Isco para que jugara cerca del área en lugar de sacar al brasileño. En los primeros minutos de este cambio los blancos estuvieron desestructurados y ello lo aprovecharía el Málaga para tener las mejores ocasiones del partido. Sin embargo, a partir del minuto 35 cambiaría por completo el guion del partido. Los guionistas del partido pasaban a ser Toni Kroos y Sergio Ramos calcando dos estrategias. En un magnífico saque de esquina, el alemán puso el balón a la cabeza del central para que adelantara a los locales con un golazo por la escuadra.  Dicha accion se repetiría a tres minutos del descanso desde el otro lado. A raíz de una falta de Rosales, Toni Kroos centró un balón que Sergio Ramos cazó en el segundo palo y con la punta de la bota batió a Kameni.

La segunda parte comenzó tanto con el Real Madrid como con el Málaga con el freno de mano echado. Los blancos aguantaron la posesión con la idea de no desgastarse en exceso para el partido del jueves en Balaídos. Los de Marcelo Romero, por su parte, tampoco se decidieron sobre si ir a por el gol o guardar la ropa. Esa tregua en los ataques duró apenas un cuarto de hora. En el minuto 18, una magnífica galopada de Juankar Pérez por la banda izquierda, que acabó penetrando en el área, acabaría con un disparo que paró Keylor pero cuyo rechace lo aprovecharía Juanpi Añor para recordar distancias. El Real Madrid estaba totalmente destensado atrás. Un desajuste más que costaba otro gol. Este gol, sin quitarle mérito al Málaga, fruto de la destensión blanca, generaría nerviosismo en el Madrid. De hecho, al minuto siguiente pudo llegar el empate tras un error de Varane. A los 73 minutos, una cesión desde el centro del campo del Málaga casi acabó con un gol en propia, puesto que el balón le botó mal a Kameni y se le coló por debajo de las piernas. Pero el portero africano despejó bajo la línea.

Zidane decidió refrescar al equipo metiendo a Kovacic en el centro del campo por Luka Modric y a Morata por Benzema. El delantero francés se marchó con una tímida pitada por parte de la afición blanca. El partido terminaría como las brasas de una barbacoa. Cuando parecía que estaba calmado y con ambos equipos firmando el resultado, el Málaga, en los últimos instantes se animaría a buscar el marco local. Los del gato Romero terminaron en el área de Keylor Navas. Pero la última jugada la protagonizó Álvaro Morata, que recibió de Cristiano Ronaldo y no estuvo afortunado a la hora de tomar la decisión del pase con superioridad numérica. 

Anotando...

Keylor Navas: 6. No pudo hacer nada en el gol del Málaga. Paró lo que tuvo que parar.
Nacho Fernández: 6. Descolocado en los mejores minutos del Málaga, pero ordenado y contundente en el resto de partido.
Sergio Ramos: 8. Dos goles clave para salvar un partido gris en ataque y todavía más gris en defensa de su equipo.
Varane: 4. Fue la imagen de la endeblez defensiva blanca. Otro error suyo casi acaba en el tanto del empate malacitano. 
Marcelo: 5. Apenas tuvo tiempo de demostrar. Se marchó lesionado en la primera parte.
Casemiro: 5. Buena primera parte, incrustándose entre los centrales. Demasiado conservador en la segunda parte. 
Luka Modric: 6. No se vio al mejor Modric. Aun así, se incorporó bien al ataque. 
Toni Kroos: 6. El mejor del medio. Sus cambios de orientación ayudaron a sorprender al Málaga. 
Cristiano Ronaldo: 4. Muy discreto. Dos regates, un mano a mano fallado, un palo y poco más.
Lucas Vázquez: 7. Eléctrico y desequilibrante mientras le duró la gasolina. Bendito recambio que ha encontrado Zidane de Bale.
Benzema: 4. Falló demasiadas ocasiones. Poco habitual en él. Se marchó con algunos pitos.
Isco: 5. Ni sumó ni restó. Estuvo plano durante todo el partido. 
Kovacic: 6. Coincidió con los minutos menos exigentes de los blancos. Aportó energía. 
Álvaro Morata: 5. Peleó y tuvo algún remate de cabeza. Pudo decidir el tercer tanto en la última jugada, pero eligió mal. 

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