El Sevilla tritura el récord del Madrid en 5 minutos

Prácticamente diez meses después, el Real Madrid perdió un partido. Lo perdió como lo pudo haber ganado. De hecho, lo hubiera ganado si el partido hubiera acabado en el minuto 85. Tanto Madrid como Sevilla, comandados por Casemiro y N'Zonzi respectivamente, se propusieron beneficiarse de los errores del rival en lugar de evitar errores propios. Así nacerían los tres goles. Los blancos, dentro de la anarquía táctica que supuso jugar con tres centrales, ganaron en presencia en campo contrario. Pero el Sevilla ganó en fe, sobretodo en los últimos minutos, y por eso se llevó los tres puntos. Un Sevilla, el de Sampaoli, al que hay que reconocer su mérito. Este Sevilla es el más trabajado, el más competitivo y el más ambicioso del último lustro, por lo menos. Todo ello lo ha conseguido Jorge Sampaoli en apenas cinco meses, al que hay que reconocer el trabajazo que está haciendo. Para empezar, ha roto el histórico récord del Real Madrid tras 40 partidos sin conocer la derrota.Y, como no, ha presentado su candidatura al título de Liga.

La sorpresa vino pasadas las siete y media. El Real Madrid confirmaba once y en él figuraban tres centrales. Efectivamente. Zidane optó por salir con tres atrás, escoltados por Dani Carvajal y Marcelo como carrileros. De esa modificación táctica se podían desprender varias lecturas. Una de ellas, que el francés quería tener un control absoluto de su rival. El Sevilla se había desmelenado en Copa del Rey tres días atrás y estuvo cerca de costarles un disgusto. Salió con toda la artillería disponible. La ocasión lo merecía. Media Liga estaba en juego. De ganar en Nervión se daba un importante golpe sobre la mesa al ser el Sánchez Pizjuán la salida más complicada que le quedaba al Real Madrid de aquí a final de temporada en Liga. No obstante, en el banquillo el técnico francés tenía más munición por si el escenario lo requería.

Lejos de mostrar timidez o esperar al rival, ambos equipos quisieron romper el hielo y atacar en campo contrario. Los dos querían dar el primer aviso al rival. La sobrepoblación en el centro del campo que se dio durante los primeros minutos provocaría un cúmulo de imprecisiones por parte de las dos escuadras. Jorge Sampaoli había recuperado a Franco Vázquez tras perderse el partido del Copa. Regresó a la defensa de cuatro, dejando en el doble pivote a Iborra y N'Zonzi. Precisamente este último tendría la primera ocasión clara. El primer saque de esquina sevillista acabó con el centrocampista ganándole la partida a Varane y rematando por encima del marco blanco. El francés completó una magnifica primera parte ejerciendo de recuperador. Era el compás de los hispalenses. La fuente de balones para que tanto Nasri como Franco Vázquez decidieran el desenlace de la jugada.

Los visitantes comtestaron a los pocos minutos con un disparo raso al palo largo y algo escorado de Cristiano Ronaldo. El Madrid encontraba la superioridad numérica en campo contrario pero se obnubilaba en los últimos metros. No obstante, pasada la media hora, la clarividencia la encontrarían los sevillistas. Sin ocasiones muy claras, pero con disparos peligrosos desde la frontal. Uno de ellos, de Samir Nasri, que  paró con seguridad Keylor Navas. Quizás el partido pedía regresar a la defensa de cuatro para que los blancos no se perdieran entre la anarquía.

Los jugadores del Sevilla, celebrando el gol de la victoria con el banquillo / Imagen: La Liga.

La segunda mitad comenzó con un peligrosísimo disparo de Franco Vázquez que se marchó alto (aunque Hernández Hernández señalara córner). El Sevilla había salido más enchufado y con la línea de mediapuntas en modo ON. Pero a los cinco minutos, una incursión de Modric en el área acabaría con los madridistas pidiendo penalti. No se señaló nada porque no había nada. Al minuto siguiente los blancos intentaron apaciguar el buen inicio local con un disparo de Marcelo desde la frontal que se marchó alto por poco. Esa ocasión se quedaría en un mero tirito viendo las ocasiones que vinieron luego. Ambos equipos desfundaron sus pistolas. El primer aviso serio del Sevilla llegó a los nueve minutos de la segunda mitad, cuando una bonita jugada combinada acabó con un disparo cruzado de Ben Yedder que paró Keylor Navas. Acto siguiente sería Cristiano Ronaldo quien dispusiera de un doble disparo escorado, pero flojo, que logró tapar Sergio Rico.

El encuentro se dirigía hacia tal punto de ebullición que cualquiera de los dos podía salir victorioso. Ambos habían acordado subir dos marchas el ritmo para ver quien aguantaba más. Una pérdida cerca del área del Sevilla derivó en un centro raso de Carvajal del que, tras varios rebotes, se benefició Benzema para, a escasos metros del área, mandar el balón alto. En el minuto siguiente, pasada la hora de partido, de otra pérdida del Sevilla cerca del área, nacería el primer gol. Una carrera de Carvajal acabaría con un clamoroso penalti de Sergio Rico, que llega tarde a tapar al madrileño. Desde los once metros, y ante la incredulidad y nerviosismo de los hispalenses, Cristiano Ronaldo engañó al portero local y puso por delante a los suyos. Precisamente ante la misma portería donde había marcado Ramos tres días antes. En el mismo fondo donde hay más animales que en El Libro de la Selva. 
Pero el Sevilla no había dado su última palabra. Seguiría intentándolo, corriendo como pollos sin cabeza, como diría John Benjamin Toshack. Zidane quiso cubrirse las espaldas y metió a Mateo Kovacic para refrescar el centro del campo ante los síntomas de cansancio que daba el incesante Kroos. Sabía que quedaban diez minutos de correr mucho. Defender bien esos diez minutos podía suponer algo más que tres puntos. Pero la más macabra de las bromas sucedería a cinco minutos del final. Una falta lateral sacada por Pablo Sarabia acabaría en la cabeza de Sergio Ramos para, en propia puerta, marcar el gol del empate. Lo que le faltaba al de Camas. En el escenario menos oportuno. 

Si perdiendo el Sevilla había confiado en su juego, tras el empate se aprovecharía del miedo madridista para dar un paso adelante e ir a por el partido. Nunca antes habían estado tan convencidos los de Sampaoli de poder frenar al líder. Un grave error de Varane casi costó el segundo. Pero a dos minutos del final, una pérdida de Benzema en el centro del campo acabaría en una conducción de Jovetic. El montenegrino, para completar su semana fantástica al más puro estilo Anna Simón en El Corte Inglés, dispararía desde la frontar para batir a Keylor Navas y poner el 2-1 ante la locura de la parroquia sevillista. El segundo tanto era parable y el guardameta tico volvió a demostrar que está en un estado inferior al de Kiko Casilla, que debe ser el portero titular en el Real Madrid. 


Anotando... 

Keylor Navas: 5.  Metió la mano blanda en el segundo gol. No está en su mejor versión.
Dani Carvajal: 7. De menos a más. En la segunda parte se convirtió en un puñal. De él nació el primer gol. 
Sergio Ramos: 6. Imperial atrás. Una lástima que el gol en propia empañe la recuperación del mejor Ramos.
Varane: 5. Funcionó por fases. Cuando estuvo con confianza funcionó. Varios despistes pudieron costar goles
Nacho Fernández: 6. Frenó a Ben Yedder y le complicó la vida a Franco Vázquez.
Marcelo: 6. Le faltó claridad arriba. Hoy, en una faceta más ofensiva, le costó más de lo habitual encontrar espacios.
Modric: 7. Fue de más a menos. En los últimos minutos se mostró agotado y el equipo lo notó. Apenas tuvo presencia en la faceta final.
Toni Kroos: 5. Fiabilidad que se vio afectada por la anarquía en el centro del campo fruto del nuevo sistema. Fue el más perjudicado, pese a jugar más arriba.
Casemiro: 8. Él y N'Zonzi fueron quienes decidieron donde y cuando se jugaba. Magistral.
Cristiano Ronaldo: 6. Intermitente en ataque y sin espacios, fruto de la red que había montado Sampaoli.
Benzema: 5. Desaparecido la mayor parte del partido. De sus actuaciones más discretas esta temporada. 
Kovacic: 4. Fue incapaz de cumplir con la labor por la que había salido: sujetar el centro del campo.  

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