La afición como termómetro de tu equipo

Ha terminado la primera vuelta de la Liga y tanto en Primera División como en Segunda hay de todo. Favoritos que cumplen, gallitos que no arrancan, otros que se estrellan, revelaciones que se ven más arriba de lo que habían previsto y equipos que han puesto la directa al descenso. La asistencia a los campos de fútbol tanto de la máxima categoría como de la categoría de plata de nuestro fútbol determina cuál es el nivel temperamental del equipo. Si está cumpliendo o tiene fiebre. Como el algodón, las estadísticas no engañan. Da igual si el partido es entre semana, salvando ciertas excepciones. Sin ser la mejor entrada de la temporada, si tu equipo cumple con las expectativas o las supera, la gente responderá.

En la máxima categoría, Barça y Real Madrid son los dos clubes que más llenan sus campos. No hay ningún secreto. Son los dos mejores clubes del mundo, los que mayor número de socios tienen y los que más aficionados tienen repartidos por el mundo. Por lo tanto, las butacas que no ocupen los abonados que un día no van a un partido las ocuparán los turistas de turno. En el Real Madrid la media no llega a los 70.000 socios cuando el aforo completo es de poco más de 80.000. Además, la mejor entrada de la primera vuelta registró apenas 72.910 personas en la jornada 9 contra el Athletic, lo que demuestra que, pese a la racha de 40 partidos sin perder, el juego de los blancos esta temporada no entusiasma. También hay que tener en cuenta que todavía no han pasado por el coliseo blanco ni Barça, ni Sevilla, ni Atlético de Madrid, ni Valencia.

El Atlético de Madrid se ha consolidado como el tercer grande de España. Lo ha hecho por méritos propios. Por resultados, por trayectoria y por afición. Es la tercera en el ránking. La fidelidad y la tradición futbolera se aprecia en el Athletic Club, que es el cuarto club que más aficionados trae cada partido de Liga en el nuevo San Mamés. Da igual que vayan cuartos, sextos o novenos. Le sigue el Valencia, a quien debemos  aplaudir a su afición. Pese a pasarse gran parte de la primera vuelta bordeando el descenso y coleccionando decepciones cada semana, la del Valencia es la quinta afición que más va al estadio. También debemos meter aquí a la del Sporting, que pese a habitar toda la primera vuelta en descenso ocupa la octava plaza. No es fácil. Las aficiones masoquistas son las que en el fondo son las mejores. Las que acuden en época de vacas flacas. Así que chapeau.

Tabla con la media de asistencia de los 42 equipos de la LFP durante la primera vuelta / Infografía: José Sellés

Después de Sevilla (6ª) y Betis (7ª), viene ese grupito que demuestra lo dicho al principio. La Real Sociedad, Deportivo y Las Palmas son la prueba. Los donostiarras han hecho de las mejores primeras vueltas de su historia y su afición ha respondido superando hasta en 6 ocasiones la barrera de los 20.000 espectadores. En Las Palmas se ha visto algo similar, pese a que en este último mes de enero se hayan desinflado. Los de Quique Setién comenzaron como un rayo y su afición respondió. Que la afición de un (casi) recién ascendido esté tan arriba no solo se debe al entusiasmo del ascenso. También que el equipo le ofrezca caviar. Y los Jonathan Viera, Roque Mesa, Livaja y demás lo ofrecen. 

Aficiones de Primera

Si nos fijamos bien en la tabla entre los primeros veinte equipos se cuelan dos Segundas. Y con un mérito tremendo. Las aficiones de Real Zaragoza (14º en Segunda) y Córdoba (16º) demuestran que siguen siendo de Primera. Son dos equipos que se han desinflado esta temporada. Tras comenzar arriba se han contagiado de la irregularidad que absorbe la categoría y, hasta la fecha han sido incapaces de asomarse a los puestos de ascenso. Sin embargo, el mérito de estos equipos es doble. Primero, porque en Segunda no se ve la calidad de Primera, ni jugadores, ni equipos. Y, por otro lado, a la Segunda se la trata peor en cuanto al calendario. Un ejemplo de ello es que, aparte de tener cuatro jornadas más no para cuando hay selecciones. Ello implica que el aficionado del equipo de turno ha de compaginar la hora que juega su equipo con la de la Selección Española. Así que, de nuevo, bravo por maños y cordobeses. 

Sin embargo, a estas dos aficiones le siguen las de otros históricos que bordean esas cifras. Equipos como Real Oviedo, Cádiz o Levante rebasan la barrera de los 10.000 asistentes de media en Segunda. En una categoría de cada vez más pareja como es la Segunda División tener una masa social de estas dimensiones hace de jugador número doce. Parece un tópico, pero es cierto. Y si no, hagamos la prueba. ¿Cómo comenzó el Cádiz? Ganando solamente dos de los primeros diez partidos. El Real Oviedo solo conoció la victoria en uno de sus primeros seis partidos. ¿Dónde están ahora? Terceros y sextos, respectivamente. 

Pero si estas aficiones voluminosas tienen mérito, todavía tienen más mérito las de históricos que están en horas bajas en Segunda. Sí, por lo que han de tragar cada fin de semana. Hablo de las aficiones de Mallorca (que todavía no ha olido el play-off desde que descendió hace cuatro temporadas), Tenerife, Rayo Vallecano, Real Valladolid o Almería. Que vayan ocho mil socios cada semana al campo para ver un empate o una derrota y, a veces, una victoria, tiene mucho mérito. Aficiones que demuestran estar muy por encima de sus jugadores. Es cierto que influye el factor de que son equipos de ciudades grandes, pero la afición debe de engancharse. Estos son solo algunos ejemplos de cómo la afición marca el termómetro de cada equipo. Ya sea en un sentido u otro. Sea porque acude en masa al campo a ver cómo su equipo, revelación, supera sus expectativas, o sea para apoyar más que nunca a los suyos. La propia afición contextualiza el partido y marca su importancia. Porque, en el fondo, son el mayor patrimonio de los clubes.

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