El Mallorca avisa y el Tenerife golea

Cualquier equipo que tiene gol gana al Mallorca. Está demostrado. Los chicos de Olaizola se llevaron un castigo demasiado grande de Girona por no tener gol y, en esta ocasión contra el Tenerife, le ha vuelto a penalizar. Un Tenerife que tiene todos los ingredientes para luchar hasta el último partido por el ascenso directo. Tiene tres cualidades fundamentales: carácter, gol y capacidad de reacción. Y hoy las exhibió las tres. Las exhibió para hacer inútil una excelente primera parte del Mallorca, al que solo le faltó sentenciar el encuentro. El Mallorca hizo acto de presencia con vistimenta amarilla, en homenaje a los jugadores que lograron en 1960 el primer ascenso a Primera división de los baleares. Enfrente estaba el Tenerife de Pep Lluís Martí, que regresaba a la isla que le hizo futbolista hecho todo un entrenador que tiene a los chicharreros en puestos de play-off. 

La tarde no pudo comenzar mejor para los mallorquines. Como había pedido Olaizola desde la sala de prensa, sus cachorros salieron a morder la yugular al rival. A los cinco minutos, un saque de esquina que prolongó Moutinho de cabeza desde el primer palo acabó en la testa de Juan Domínguez para, desde el segundo palo, batir a Dani Hernández y abrir el marcador. Los baleares, a diferencia de la mayoría de partidos de esta temporada, encontraron el gol antes que el juego. Lo más difícil lo habían conseguido en cinco minutos. No solamente marcar, sino crear dudas en una defensa que acumulaba hasta seis jornadas consecutivas sin saber lo que era recibir un gol. Esa indecisión en el marcaje posicional les había costado el primer tanto.

Pero los canarios no se arrugaron y a la mínima ocasión enseñarían las uñas. A los trece minutos, el Tenerife tuvo el empate tras armar muy bien un contragolpe. Amath remató alto un rechace tras un disparo desde el borde del área del Choco Lozano. Eran las dos principales amenazas de los blanquiazules, hoy de rosa. Pasado el cuarto de hora, de un desajuste defensivo canario nacería otra ocasión clara, esta vez, para los mallorquines. Fruto de la presión de Angeliño, Brandon recibió un pase para quedarse solo y driblar a Dani Hernández, pero Jorge Sáenz llegaría en carrera para mandar el balón a la línea de fondo para sofocar cualquier peligro. El Mallorca se gustaba e iba ganando terreno al Tenerife minuto a minuto. Ese dominio lo fue adquiriendo a través de la circulación rápida de balón y, sobre todo, la movilidad de la línea de mediapuntas. Brandon y Angeliño iban intercambiando posiciones para dificultar la tarea a Edu Oriol, que hoy se enfrentaba a su hermano, que partía del banquillo.

Angeliño y Saúl García observando una jugada durante el partido / Imagen: La Liga
 
En la reanudación, el Mallorca salió con la misma intensidad con la intención de seguir con el mismo guion de la primera parte. Pero este guion modificaría Aaron Ñíguez en un plazo de cinco minutos. Una jugada por la banda izquierda tinerfeña acabó con un centro del extremo ilicitano que Raíllo interferiría para marcar en propia puerta y establecer el empate. Se avecinaban minutos de incertidumbre para los bermellones tras recibir un mazazo inesperado. Pero el mazazo no se había acabado de completar. Cuatro minutos después, un balón perdido de Moutinho acabó en los pies de Aaron Ñíguez, quien se sacaría un potente disparo al palo largo para batir a Jesús Cabrero y remontar el partido. Javier Olaizola no esperó más y decidió mover el banquillo en busca de soluciones. La primera que se le ocurrió fue sacar a Dejan Lekic para buscar un mayor juego posicional.

Pero el shock que habían provocado los dos goles no había pasado y llegados al cuarto de hora llegaría el tercer tanto. Una jugada por la banda derecha de Jorge Sáenz acabó con un centro y Amath aprovechó un grave error de Héctor Yuste para sentenciar el encuentro. En los minutos siguientes, el Mallorca se adueñaría del balón, pero a través de un posesión mansa. El resultado había llenado de moral a los pupilos de Martí y de dudas a los de Olaizola. A quince minutos del final, Héctor Yuste volvería a contribuir al desbarajuste que fue el Mallorca en la segunda parte con un claro penalti cometido sobre Vitolo. Aaron Ñíguez se encargaría de poner el cuarto tanto y desatar la histeria en Son Moix. El marcador obligaba al Mallorca a copiar al Tenerife y marcar tres tantos en apenas quince minutos si no quería cerrar el centenario con otra derrota.

Anotando...

Cabrero: 6. Evitó una goleada mayor. Aportó seguridad en sus intervenciones. No pudo hacer nada en los tres goles de jugada.
Campabadal: 7. Clave en las jugadas de ataque. Crece con el paso de los partidos. Se parece mucho al mejor Campabadal de Córdoba.
Héctor Yuste: 5. Un cerrojo en la primera parte, pero un mar de dudas en la segunda. Culpa suya son dos de los cuatro goles chicharreros.
Raíllo: 6. El empate le llenó de dudas, como al equipo, y tapó la gran primera mitad que había firmado.
Saúl García: 6. Gran partido que se cuajó desde atrás hacia adelante. Subió cuando Angeliño necesitaba apoyos. Le faltó algo más de atrevimiento.
Juan Domínguez: 7. En los mejores momentos del Mallorca se vio al mejor Juan Domínguez. Se fue apagando Hoy, con gol incluido.
Zdjelar: 6. Se consolida con el paso de los partidos. Es el cortador que necesitaba el equipo. Fue incapaz de poner orden dentro de la anarquía de la segunda parte.
Moutinho: 6. Se vio al mejor Moutinho de la temporada, curiosamente contra sus ex. Pero su relajación penalizó al equipo.
Brandon: 6. En la mediapunta se siente muy cómodo y en la primera parte benefició a sus compañeros. Demasiado irregular.
Angeliño: 6. Muy buen partido. Presionó, recuperó y atacó. Intercambió posiciones con Brandon para descolocar a los centrales. Repetirá.
Lago Júnior: 6. Le falló el regate, pero se desfondó por el equipo.
Dejan Lekic: 6. Sin demasiadas ayudas creó mucho peligro.
Pol Roigé: 5. Le faltó el descaro que mostraba la temporada pasada. 

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