El Mallorca comparece 85 minutos tarde para rescatar un punto

Por un partido, el Mallorca decidió intercambiar fútbol por emoción. Un cabezazo en el segundo palo de Dejan Lekic evitó que el Mallorca sumara su tercera derrota consecutiva, pero, por otra parte, el juego previsible de los locales durante gran parte del partido le privó de la victoria. Una victoria que de jugar como contra el Girona, el Rayo Vallecano o el Getafe se podría haber conseguido. El Lugo había encajado gol en 6 de los últimos 7 partidos y cuando los locales se acercaron al marco de Roberto Fernández tuvieron ocasión de generar peligro si llegaban con cierto criterio y cierto orden. Empate justo, pero que a estas alturas sabe a poco para ambos equipos. Empate que a los mallorquinistas debe saber bien por cómo transcurrió el partido.

A los dos minutos Brandon pudo abrir el marcador. El delantero mallorquín aprovechó una prologanción en el palo corto tras un saque de esquina para rematar a quemarropa. Pero Roberto Fernández evitó que los locales se adelantaran tan pronto. Como había sucedido contra el Rayo Vallecano y contra el Tenerife, el Mallorca buscó en los primeros minutos llevar el mando del partido a través de la posesión en campo contrario. Pese a que con Luis César Sampedro los lucenses habían perdido toque, los bermellones conocían del peligro de Seoane y Carlos Pita cuando entraban en contacto con el balón. También, el peligro que suponía Campillo cada vez que jugaba entre líneas. Pero, por otra parte, sabían la descoordinación que podían sufrir los gallegos si no tenían la posesión. A los 16 minutos de partido, el delantero argentino Pablo Caballero adelantaría a los visitantes al aprovecharse de un rechace de Cabrero a disparo de Iriome.

El gol del Lugo supuso un duro varapalo para el Mallorca, que apenas sobrepasaría la línea del centro del campo. Solo las pérdidas en el medio de los gallegos supondrían oportunidades reales para que los mallorquinistas tuvieran alguna opción de llegar al área contraria. El gol en contra arrebató el balón al Mallorca y permitió al Lugo manejar el partido a su antojo. Del Lugo dependía los ataques que recibiera, según la solidez que mostraran. A los 35 minutos, una pérdida en el centro del campo del Lugo la aprovechó Lago Júnior para, en jugada individual, plantarse en el balcón del área y mandar el balón al travesaño de la portería visitante. La primera mitad terminaría con una ocasión para Brandon que blocó en dos tiempos Roberto Fernández, tras un error defensivo que permitió la ocasión.


Héctor Yuste conduce el balón en una jugada ante la observación de jugadores lucenses / Imagen: La Liga

Olaizola movió el banquillo y al descanso retiró a Juan Domínguez para dar entrada a Dejan Lekic. Un cambio claramente ofensivo para intentar tener más presencia en el área contraria. El Mallorca ganó algunos metros pero algunos errores en defensa lo convirtieron en un equipo vulnerable atrás. Por ello, con poco que perder y mucho que ganar, Olaizola decidió incitar el partido a la locura y antes de llegar a la hora de partido quitó al pivote defensivo, Sasa Zdjelar, para meter a Pol Roigé. Con el catalán de extremo, buscaba remover a una defensa, la lucense, que a lo largo de la temporada había dado en varios partidos indicios de inseguridad. Esa inseguridad la pondría a prueba el Mallorca pasada la hora de partido con varios ataques consecutivos a modo de acoso. Cada vez que el Mallorca entraba por las bandas, con un notable Juanjo Nieto y un buen Pol Roigé consiguió embotellar a los gallegos.

Durante el último cuarto de hora, el Mallorca buscaría con mayor insistencia la portería contraria. Sin juego, pero con inercia. Entró Adrián Dalmau para terminar de buscar los espacios. No obstante, el dominio local en los instantes finales no se traduciría en ocasiones de gol. El Mallorca se perdería entre la anarquía y la confusión en ataque. Le sobraba velocidad, pero le faltaba pausa y decisión. Pero a cinco minutos del final, una jugada ensayada desde el córner terminó con un delicioso centro de Pol Roigé que Lekic aprovecharía para, desde el segundo palo, empatar el partido. Este gol despertó al Mallorca, que terminaría el partido acosando a los lucenses por todos los lados. Dos minutos después, Adrián Dalmau, tras un gran giro de espaldas, tendría el gol de la victoria con un disparo que se estalló en el palo derecho de la portería de Roberto Fernández y se paseó por toda la línea de gol. 



Anotando...

Cabrero: 5. El Lugo no tiró en exceso, pero volvió a encajar gol. 
Juanjo Nieto: 7. Campillo y Fede Vico fueron un verdadero dolor de muelas. Pero en la segunda parte se convirtió en una amenaza en ataque.
Héctor Yuste: 5. Aportó algo de creatividad para sacar el balón con garantías desde atrás. Un error suyo casi cuesta un gol.
Ansotegi: 5. Solidez y veteranía que ayudaron a aminorar el peligro que creó Caballero.
Raíllo: 6. Seriedad atrás, pero con pocas ayudas para frenar a Iriome y Campillo.
Angeliño: 6. Más pendiente de ataque que de defender. Buscó constantemente los espacios. Incluso cuando no los había. 
Zdjelar: 4. Desconocido. Una versión diferente a la vista hasta entonces. Demasiado alejado de los centrales.
Juan Domínguez: 4. Demasiado intermitente. Tocó balón en zonas poco peligrosas. Sustituido al descanso
Culio: 6. Llega demasiado cansado al ataque debido a sus constantes ayudas en defensa. Trabajador.
Lago Júnior: 7. Sacó el máximo rédito de todas las pérdidas del Lugo en campo contrario. 
Brandon: 6. Tiene movilidad, desborde y velocidad. Pero el gol sigue siendo su asignatura pendiente.
Dejan Lekic: 5. El equipo consiguió llegar al área contraria, pero acusó la indecisión en los metros finales del equipo. Marcó el gol de la esperanza.
Pol Roigé: 6. Su entrada coincidió con los minutos más ofensivos del equipo. De un delicioso centro suyo nació el gol del empate.
Adrián Dalmau: 6. Grandes movimientos que casi encuentran su recompensa. Tuvo el segundo.

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