Messi concede otra vida al Barça

Quien se había acostumbrado a matar partidos en el último minuto recibió un severo palo de la misma naturaleza. Palo doble, mejor dicho. Porque encajó un gol que suponía una derrota y porque quien lo marcó se llamaba Leo Messi. La última jugada del partido puso el broche de oro al, seguramente, mejor Clásico de los últimos diez años, que acabó de la forma más cruel para el Real Madrid. Derrotado, desquiciado, partido y con un jugador menos, Sergio Ramos, que podría perderse (según lo que refleje el acta arbitral) más de un partido. Pero esa última jugada definió muy bien lo que son los dos equipos esta temporada: el Barça, un 99% Leo Messi y un 1% el resto y el Real Madrid una calamidad en defensa. Y eso que Keylor Navas evitó que la derrota llegara antes. Al igual que lo evitó Ter Stegen, quien desquició a un egoísta Cristiano y a un brillante Marco Asensio.
 
Zidane, fiel a su estilo, plasmó en el terreno de juego lo que llevaba predicando en la sala de prensa durante toda la temporada: "Si la BBC está bien, la idea es que jueguen", confirmó el técnico a principio de temporada. Bale, recuperado de su lesión, encabezó una alineación que el francés se había negado a retocar. El mismo bloque que había llegado hasta la semifinales de Champions y que había liderado la clasificación durante gran parte de la temporada, salía de inicio con el objetivo de ponerle el candado a la Liga. Un candado que se vendería caro, porque ello suponía tener que derrotar al Barça de Leo Messi. Un equipo tan identificable como su estrella, puesto que a lo largo de la temporada así se había demostrado: cuando aparecía el argentino aparecía el Barça, y cuando no aparecía, el equipo se apagaba.

El Real Madrid comenzó el partido con una marcha más. Adelantó las líneas para recuperar balón en campo contrario y necesitar pocas transiciones para llegar al área custodiada por Ter Stegen. El Barça, por su parte, intentó igualar fuerzas con el paso de los minutos aprovechando los espacios que los locales dejaban a la hora de replegarse tras cada ataque. No obstante, los dos primeros disparos a puerta correrían de la cuenta de Cristiano Ronaldo y Karim Benzema. Este último, en un mano a mano con el portero azulgrana tras un magnifico pase con el exterior de Luka Modric. En apenas veinte minutos se produjeron seis disparos, cuatro de ellos a puerta. Pero a los veinte minutos, Marcelo soltó un codazo al labio a Leo Messi y Hernández Hernández le perdonaría la expulsión.

Pero instantes antes de llegar a la media hora de partido Piqué forzó un saque de esquina que se convertiría en el primer gol blanco. Marcelo cogió un rechace, colgó el balón y Sergio Ramos remató un balón al palo cuyo rechace cogería Casemiro para marcar. El Real Madrid hacía justicia en el marcador y se ponía por delante. Pero la alegría al líder le duraría tres minutos. Los tres minutos que tardó Messi en recibir un balón de Rakitic, driblar a Modric y Carvajal y batir por la derecha a Keylor Navas. Los culés encontraban el gol en el primer disparo a puerta. Este gol made in Messi sería la antesala de la peor noticia para los blancos: la recaída de Bale. El galés sintió molestias en el muslo izquierdo y tuvo que ser sustituido. En su lugar entró Marco Asensio.

Leo Messi celebra su primer gol en el Santiago Bernabéu / Imagen de La Liga

La segunda parte comenzó con una mano prodigiosa que metió Ter Stegen a un disparo envenenado de Toni Kroos con la pierna zurda. Pero el trabajo se le acumularía al portero teutón, que a los ocho minutos sacó un remate picado de Benzema con el muslo. Un remate a quemarropa que permitía al Barça seguir con vida. Las tornas se cambiaron y le tocó el turno a Keylor Navas. El portero tico evitó el gol visitante en dos ocasiones muy claras. La primera, en un mano a mano con Paco Alcácer, quien aprovecha muy bien el espacio entre los centrales, y la segunda en un saque de esquina para desviar el remate de Gerard Piqué.

Llegados a los veinte minutos de la segunda parte llegarían las ocaiones más claras de ambos equipos. Un pase de Benzema a Marco Asensio derivó en una cabalgada del mallorquín, quien, en última instancia, cedió a Cristiano Ronaldo. El luso, solo delante de Ter Stegen, mandó el balón alto. Difícilmente los blancos tendrían otra ocasión igual. Acto siguiente, Luis Suárez sería quien perdonase con un disparo muy ceca del marco de Keylor Navas que el portero tico salvó. Pasaban los minutos y Marco Asensio se convertía en la verdadera arma de peligro local. Pero a los setenta minutos, Ivan Rakitic recogió un rechace en el vértice izquierdo del área de Keylor Navas, se colocó el balón a su pierna zurda y con un potente disparo batió por la escuadra al portero local.

Sin embargo, la chicha no se había acabado. Por si acaso el partido no estaba lo suficientemente cuesta arriba para los blancos, Sergio Ramos entró en plancha sobre Messi y Hernández Hernández le expulsó. Aunque el camero no llegó a tocar al argentino, se autoexpulsó con una entrada totalmente fuera de lugar. El Real Madrid afrontaba los últimos diez minutos con un jugador menos y para buscar el equilibrio, Zidane decidió darle la oportunidad a James Rodríguez. Y el colombiano solo necesitó tres minutos para levantar al público de sus asientos con un gol que puede valer su peso en oro. Pero a los blancos les tocaba conservar ese resultado con un jugador menos. Algo de lo que fueron incapaces. Cuando apenas restaba menos de un minuto para que se llegara al final del partido, el Barça, que ya había mostrado su intención de firmar el empate, lanzó un último contragolpe que pilló a los blancos por sorpresa. Seis jugadores azulgranas contra tres defensas blancos en la mayor descoordinación del partido. André Gomes dejó el balón para que Jordi Alba centrara raso al punto de penalti y Messi batiese por el palo corto a Keylor Navas para consumar la remontada.

Es cierto que la Liga sigue dependiendo del Real Madrid. Pero esa es la lectura materialista y simplista. Toca preguntarse cuánto le afectará a los blancos esta derrota. La Liga será blanca si saben gestionar bien esa derrota, tan dolorosa como poco justa. En tres días toca visitar a un Deportivo de La Coruña que buscará cerrar la permanencia y precisamente Riazor no es un campo fácil donde puntuar. El Real Madrid ha desperdiciado la primera bala para sentenciar la Liga, pero no debe dejarse llevar. Depender sí mismo implica no tener más margen de error.

Anotando... 

Keylor Navas: 8. Él y Ter Stegen completan el podia con Messi del partido. Determinantes para sus equipos.
Carvajal: 6. El Barça no aprovechó los espacios que, un partido más, ofreció al rival. Determinante en campo contrario.
Sergio Ramos: 5. Secó a Luis Suárez y provocó el primer gol. Espectador de lujo en el gol de Rakitic. Autoexpulsión innecesaria.
Nacho Fernández: 5. Muy exigido y poco ayudado en los ataques culés. 
Marcelo: 4. Debió ser expulsado. Ausente en ataque y superado en defensa.
Casemiro: 6. Demasiado condicionado por una temprana, e innecesaria, tarjeta.
Modric: 6. Quien te ha visto y quien te ve. Pasó casi desapercibido.
Toni Kroos: 7. Su presencia determinó el papel del Real Madrid en el partido. No dejó de filtrar muy buenos pases y dar salida al balón.
Cristiano Ronaldo: 4. Demasiado egoísta. Obcecado con su gol. 
Benzema: 5. Falló un mano a mano clave y desapareció poco a poco del partido.
Bale: 4. Una galopaga y nada más.
Marco Asensio: 8. Solo un astro como Leo Messi pudo empañar otra actuación magistral.
Kovacic: 5. No logró sujetar el centro del campo, aunque le tocó trabajar cuando los blancos estaban con uno menos.
James Rodríguez: 6. Marcó un gol que hizo soñar con la sentencia de la Liga. 

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