El método Zidane, la fórmula que ha engendrado al mejor Real Madrid de la historia

El Real Madrid decidió cargarse todas las estadísticas, todos los mitos y prejuicios en cinco minutos. El tiempo que tardaron Casemiro, en desigualar el partido, y Cristiano Ronaldo en sentenciarlo. El club que preside Florentino Pérez y que lleva 17 años luciendo a sus espaldas el título de mejor equipo del siglo XXI ejerció como tal para volver a protagonizar una sádica final y dejar en añicos las ilusiones de su rival, como había hecho en las últimas dos finales con el Atlético de Madrid. Los blancos supieron aguantar los arreones bianconeri de la primera parte y aprovechar los desajustes de la segunda para conseguir la décimosegundo Champions League. O la sexta Champions en color, si lo prefiere así Víctor Valdés

“Que no se haya conseguido antes no significa que sea imposible”. Ya lo había dicho Lucas Vázquez horas antes del partido. El Real Madrid cierra la mejor temporada de su historia. No ha habido triplete. Pero ha sido la temporada que más copas han volado hacia la capital. Supercopa de Europa, Mundial de Clubes, Liga y Champions League. El mérito de Zidane en esos 17 meses ya venía reconocido de oficio. Haber llegado a tres de las últimas cuatro finales de la Champions League estando de por medio el, seguramente, mejor jugador de la Historia debía reconocerse como es debido. Con independencia del resultado de la final, la temporada blanca ya había sido sobresaliente.

La vecchia signora entró mejor en el partido. Los italianos estuvieron mejor posicionados, con las líneas más adelantadas y más activados. La mayor parte del primer tiempo se jugó en terreno madridista. La poca presión de los blancos la aprovecharon los italianos para llegar y hacer daño a la portería contraria. Sobre todo, con Alex Sandro y Dani Alves como cuchillos. A los seis minutos, Keylor Navas resolvió su mayor apuro del partido al parar un peligroso disparo de Pjanic. El bosnio cogió un rechace desde fuera del área y con un golpe seco ajustó el balón al palo derecho de la portería madridista. Poco a poco los de Zidane fueron cogiendo confianza a partir de la posesión y la elaboración en campo contrario.

Zidane, con su segunda Champions consecutiva conseguida como entrenador / Imagen de @ChampioneLeague

A los veinte minutos, los jugadores blancos sacaron a relucir todas sus virtudes en una jugada de combinación magistral. Esa aparición derivaría en la mejor jugada del conjunto blanco en esta edición de la Champions. Y en esa jugada llegó el gol. Cristiano Ronaldo remató desde el balcón del área un balón procedente de la banda derecha para abrir el marcador. Medio equipo había participado en la elaboración de la jugada. Sin embargo, el gol fue más veneno que vida para los blancos, puesto que inconscientemente se echaron para atrás y concedieron mucho terreno a los jugadores de Allegri para que atacaran. De tanto arriesgar, los blancos acabarían encajando el gol del empate seis minutos después. Mario Mandzukic recibió un balón de Higuaín y de medio chilena lo mandó a la escuadra izquierda de Keylor Navas para conseguir la igualada. Un disparo fruto de un talento descomunal que premiaba a los italianos y castigaba, merecidamente, a la defensa blanca.

El Real Madrid arrancó mejor en la segunda mitad, gracias, entre otros motivos, a la mayor aparición de Isco. Sus compañeros buscaron al malacitano y ello supuso encontrar un mayor criterio en las jugadas de ataque. Fue adquiriendo la posesión total del balón y del partido para llevar a la Juventus a un escenario próximo a la desorientación. El dominio blanco serviría para sentenciar el partido en 5 minutos. A la hora de partido, Casemiro aprovechó un rechace tras un disparo de Toni Kroos para, desde 40 metros, batir a Buffon y volver a adelantar a los blancos. Todavía KO por el mazazo recibido del brasileño, los italianos encajarían el tercer tanto. Luka Modric aprovechó una pérdida de la defensa italiana en la salida del balón para recuperar el esférico, cedió a Carvajal, éste se la devolvió y el croata llegó a línea de fondo, centró y Cristiano Ronaldo aprovechó el hueco que dejaron Chiellini y Bonucci para sentenciar la final.

Tras el tercer tanto, el partido se jugó a merced de los blancos. El golpe moral de los dos goles y la confusión en ataque de los italianos ayudó a que el Real Madrid tuviese más espacios en campo contrario para lanzar varios contragolpes, liderados por Toni Kroos e Isco, para buscar el cuarto. Los italianos interrumpieron el dominio blanco a diez minutos del final con una clara ocasión de Alex Sandro que se marchó cerca del marco de Keylor Navas. La ocasión más clara de los italianos daría paso al segundo cambio de Zidane, quien, tras meter a Bale, introdujo a Marco Asensio por Isco. Acto seguido, Juan Cuadrado, que apenas llevaba unos minutos en el terreno de juego, se autoexpulsó en una acción con Sergio Ramos. El partido terminó con Marco Asensio rematando un pase de la muerte para anotar el cuarto gol. De esta forma, el mallorquín cierra su primera temporada de blanco habiendo marcado en cuatro de las cinco competiciones que ha jugado el Real Madrid, además habiendo marcado en su debut.

Zidane ha conseguido dos Champions, una Liga, un Mundial de Clubes y una Supercopa de Europa en apenas 17 meses. Todo ello sin armar escándalo en las salas de prensa, sin insultar ni aleccionar a los periodistas, sin decir una palabra más alta que la otra y, lo que más mérito tiene, sin hablar nunca de los árbitros. El mérito de Zidane está en conseguir convencer a 25 tipos de que tienen un rol definido cada uno. En convencerles de que no jugarán el mismo número de minutos, pero que todos serán importantes. En convidarles a superarse cada día en los entrenamientos para tener las mismas opciones que el titular para jugar. En definitiva, el mérito de Zidane está en haber conseguido implantar la feliZidane en todo su esplendor. El palmarés del francés es envidiable, pero también lo es el de una jóven generación de futbolistas llamados a marcar una época. Como lo hizo el Barça de Guardiola hace siete años. La media de esta plantilla es muy joven y el grueso está llamado a sentar la base del Madrid del futuro. Un Madrid, que, con una Champions más, trabajará para conseguir otro récord: tres Champions seguidas, la próxima temporada. Porque, como dice su presidente, cada triunfo es el lugar de partida para el siguiente.

Anotando...

Keylor Navas: 7. Salvó la final al comienzo con un paradón a Pjanic.
Carvajal: 7. Sufrió lo previsto con Mandzukic y Dybala, pero en ataque aportó soluciones.
Sergio Ramos: 7. Le ganó todas las batallas por arriba a Chiellini.
Varane: 6. Muy exigido durante el dominio italiano.
Marcelo: 9. La principal causa de los desajustes de la BBC italiana. Un quebrador de cabeza y una fuente de soluciones en ataque.
Toni Kroos: 7. De menos a más. En la primera mitad fue superado por las bandas de la Juventus y en la segunda impuso orden y criterio en el dominio de su equipo.
Casemiro: 7. Recuperó todas las pérdidas de sus compañeros y desequilibró el marcador.
Modric: 7. Sus conducciones pusieron en aprietos a Pjanic y a los centrales
Cristiano Ronaldo: 9. La política de Zidane y de Antonio Pintus han hecho que vuelva a ser el Cristiano de la 2011/12. Ha firmado la mejor Champions de su carrera.
Isco: 7. Desaparecido en la primera parte y jefe de operaciones en la segunda. Fundamental.  
Benzema: 7. Movimientos inteligentes y de mucho talento. Clave en todas las jugadas de combinación en ataque.
Bale: 6. Su estado de forma tras salir de una lesión fue lo único que le frenó.
Marco Asensio: 8. Quema etapas a pasos agigantados. Ha marcado en 4 de las 5 competiciones que ha jugado. Marcó en la final.
Álvaro Morata: 6. Sus internadas por línea de fondo fueron determinantes.

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